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07/01/16

Horror en el aire (Venezuela)

El Mundo

En 1977, durante la última dictadura argentina, el ex capitán de la Armada Tomás Kóblic se enfrenta a la misión más complicada de su vida: lanzar los cuerpos de los prisioneros al mar en un “vuelo de la muerte”. Atormentado por esa experiencia, toma una decisión que cambiará su vida para siempre: abandona a sus compañeros y huye a un pueblo al sur de Argentina. Allí deberá empezar una nueva vida bajo la sombra de la tiranía, enfrentando su pasado de una forma que no creía posible.

Capitán Kóblic es la más reciente película del director Sebastián Borensztein, cuya ópera prima, La suerte está echada, ganó numerosos galardones internacionales. El filme es esencialmente un thriller rural y policial, pero toma como base el western, marco perfecto para el desarrollo de la trama.

Esta producción hispano-argentina la protagoniza el gran Ricardo Darín (Relatos salvajes, Truman), siendo la segunda vez que actor y director trabajan juntos desde Un cuento chino, película que ganó el premio Goya a la Mejor cinta Iberoamericana en 2012. El resto del reparto lo completan Óscar Martínez, quien coincidió con Darín en Relatos salvajes, y la actriz española Inma Cuesta (de la serie de TV Águila Roja).

Manual de instrucciones

Pocos días después del golpe de marzo de 1976, el régimen militar decidió llevar a cabo los ya aludidos “vuelos de la muerte”, que continuaron hasta 1983. Así se lo contaba Adolfo Scilingo, ex represor adscrito a la tenebrosa Esma (Escuela Superior de Mecánica de la Armada), al periodista Horacio Verbitsky en 1995. Su testimonio recibió el formato de libro con aspecto de ataúd. El vuelo, así se llamó, describía de forma puntual el procedimiento, el manual de instrucciones de un horror devenido en industria que manufacturaba muerte, desde la forma correcta de inocular las inyecciones anestésicas, el tipo de aviones utilizados, la amplia participación de oficiales, el recurso de las bolsas de plástico, hasta la distancia de tierra firme. Todo figuraba ahí. De forma precisa, con método, fueron arrojados al mar alrededor de 5.000 personas.

Capitán Kóblic, cuenta esto y algo más. En realidad, se sirve del pasado, no tanto para reabrir el recurrente pliego de denuncias como para ahondar en la herida de la culpa. “La idea es construir una pesadilla. Se trata de convertir esta fractura en el motor emocional de la historia, porque es un tipo que no soporta lo que hizo”, comentó Sebastián Borensztein al presentar su película en la pasada edición del Festival de Málaga.

Huyendo del pasado

Cada país tiene sus fantasmas, sus zonas oscuras por las que todavía resulta incómodo transitar. Son muchos los directores argentinos que se han acercado a las heridas provocadas por la dictadura y que han abordado, desde diferentes prismas, las secuelas que esa memoria histórica sangrienta dejó en sus gentes.

En esta oportunidad, Sebastián Borensztein ofrece una mirada distanciada en torno al tema a través de la configuración de un personaje, el de Kóblic (un misterioso y hermético Darín), que necesita huir de su pasado, y que ha terminado trasmutando su condición de verdugo en la de víctima de sus pecados.

Capitán Kóblic es una película áspera, llena de silencios, de secretos nunca confesados, de tormentos internos, de amores furtivos y dolorosos, y en la que late la violencia como metáfora de una sociedad podrida y esclava del horror.

Y es además un magnífico western con resonancias noir, tenso, trágico y solemne, de una contenida crudeza emocional y una perturbadora ambigüedad moral. Una estupenda película acerca del miedo, a los demás y a uno mismo.

El paisaje rural de la Argentina profunda también tiene un papel fundamental en la película. El pueblo en el cual transcurre la acción, casi erigido como una ciudad sin ley, se convierte en metáfora de la realidad asfixiante y malsana que se vivía en la sociedad del momento. “Es un personaje. Los espacios abiertos sirven de contrapunto a un hombre atrapado en sus remordimientos. Que se esconde a cielo abierto. Además, intenté trasladar la atmósfera irrespirable del país a través de esa localidad donde reina el terror. Un pueblo chico que esconde un infierno grande”, añade el realizador, puntualizando, como colofón, que deseaba hablar de la dictadura de una manera diferente.


Source:
http://www.elmundo.com.ve/noticias/estilo-de-vida/cine/horror-en-el-aire.aspx